domingo, 5 de octubre de 2008

Maravillosas fotografías de Marín en el MEIAC


El Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) acoge hasta el 9 de noviembre la exposición 'MARIN. Fotografías 1908-1940' que realiza un recorrido por la obra de este fotógrafo madrileño, con una selección que recorre los treinta y seis años de producción de Marín y pertenecen a un archivo compuesto por cerca de 18.000 negativos, en su mayoría de cristal, que sobrevivió gracias a su familia.
Marín tuvo una estrecha relación desde 1924 hasta 1929 con la Compañía Telefónica Nacional de España, ya que fue el fotógrafo que mayor número de imágenes aportó al proyecto de documentación sobre la implantación de la telefonía en nuestro país, por lo que la Fundación Telefónica ha sido la encargada, en colaboración con la Fundación Pablo Iglesias, que custodia el archivo de Marín en la actualidad, de recuperar las obras.
Ciento veintitrés años después de su nacimiento, esta muestra presenta a Luis Ramón Marín como un gran autor perteneciente a una generación de fotógrafos, piezas esenciales de los inicios del fotoperiodismo en España, que comenzaron su trabajo en los primeros años del siglo XX y que desaparecieron tras la Guerra Civil Española. Muchos de ellos fueron represaliados, abandonaron la fotografía y en muchos casos sufrieron la confiscación, destrucción y olvido de sus archivos.
Luis Ramón Marín, que para sus trabajos en la prensa utilizaba su segundo apellido, es uno de los primeros fotógrafos que salieron a recorrer las calles para registrar la actualidad y las noticias con la cámara, con destino a las primeras revistas y diarios ilustrados que vivieron un momento de enorme expansión en los dos primeros decenios del siglo. Marín por otra parte es el autor de algunas de las primeras fotos aéreas conocidas en nuestro país, que empezó a llevar a cabo desde el año 1913, apenas una década después del descubrimiento de la aviación.


Marín fue por encima de todo un reportero gráfico que llegó a publicar en los diarios más de 1.000 fotos anuales, y fue corresponsal periodístico ante la Familia Real, a la que seguía incluso en sus periodos de vacaciones, de ahí que muchas de las fotografías tengan un carácter familiar inédito, además de registrar los principales sucesos de la vida política y cultural española y retratar a sus principales protagonistas, junto a todo tipo de escenas callejeras y rostros populares y anónimos.